En su esencia, el principio de funcionamiento de la pantalla táctil capacitiva es una elegante aplicación de la física. A diferencia de las pantallas resistivas que dependen de la presión mecánica para unir dos capas conductoras, las pantallas capacitivas utilizan las propiedades conductoras del cuerpo humano.
Un panel típico consiste en un sustrato de vidrio recubierto con un material conductor transparente, generalmente óxido de indio y estaño (ITO). Cuando un dedo —que transporta una carga eléctrica diminuta— se acerca a la superficie, crea un cambio localizado en el campo electrostático. Este cambio se mide como una caída en la capacitancia. Un sofisticado controlador IC escanea la rejilla, procesa la perturbación de la señal y triangula las coordenadas precisas del toque. Este enfoque de "estado sólido" elimina la necesidad de piezas móviles, extendiendo significativamente la vida útil operativa del dispositivo.

